>

César Ramírez, jefe del Servicio de cirugía general y digestiva del hospital Quirónsalud Málaga

César Ramírez: «Una pérdida de apetito y de peso son signos de alerta de un cáncer digestivo»

«Antes del Covid uno de cada tres cánceres de colon venían del programa de cribado y ahora es uno de cada diez. El reto es volver a eso», afirma César Ramírez

César Ramírez asegura que hoy día no hay que salir ni de España, ni siquiera de Málaga, para operarse de un cáncer digestivo. / Ñito Salas
Ana Barreales

La mitad de los cánceres de colon que se operan están en una etapa inicial, con lo que las intervenciones son menos agresivas y la recuperación más rápida. Sin embargo, si antes del Covid uno de cada tres pacientes venía gracias al programa de cribado que permite una detección precoz, ahora esa cifra ha bajado al 8 o 10%. Volver a ese punto de partida es el gran reto al que se enfrenta la sanidad, afirma César Ramírez, jefe del servicio de cirugía general y digestiva del  hospital Quirón de Málaga.

-Para el cáncer de colon hay un programa de cribado ¿Hay revisiones para otros tumores digestivos?

-Los cánceres del aparato digestivo son los que más frecuentemente se operan hoy en día y prácticamente si no hay cirugía no hay cura. Después del colon, que es la intervención oncológica que más frecuentemente hacemos, los siguientes tumores que más operamos son los cánceres de estómago, los de páncreas y los de hígado, fundamentalmente con las metástasis hepáticas de cánceres de colon. Más raros son los de apéndice, por ejemplo. Y luego hay una patología que consiste en la diseminación global de un tumor por toda la cavidad abdominal que se llama carcinomatosis, que también es una de las cirugías oncológicas más frecuentes. Respecto a la prevención, están las pruebas de detección precoz para el cáncer colorrectal (sangre oculta en heces y colonoscopia), pero no hay programas para el resto de tumores del aparato digestivo, salvo que sean pacientes con antecedentes familiares, que se hayan hecho un estudio genético y se haya identificado algún riesgo. Sí hay signos de alarma globales en tumores del aparato digestivo: la perdida de apetito y la pérdida de peso fundamentalmente. Es muy raro que un cáncer de páncreas o de estómago o de esófago no se acompañe de pérdida de apetito o de pérdida de peso, no solo porque son tumores digestivos y nos afectan a eso, sino porque son tumores que tiran de los recursos de la propia persona y hacen que vaya perdiendo peso y masa muscular. Y la gente puede tener la confianza y la certeza de que para tratarse quirúrgicamente de algún cáncer del aparato digestivo no tiene que salir no solo de nuestro país, sino de Málaga. Todas las técnicas quirúrgicas, tanto las más agresivas como las menos agresivas, puedan hacerse en cualquier centro especializado de nuestra provincia.

-¿Llegan los pacientes con tumores más incipientes?

-Hay un antes y un después de la aparición de los programas de screening (cribado), que están basados en el test de sangre oculta en heces y en las colonoscopias, sobre todo en personas de riesgo. El 50% de los cánceres de colon se diagnostican ya en etapas precoces, en las que no hay metástasis y el tumor tampoco ha pasado a los ganglios que hay alrededor del tejido, con lo que podemos ofrecer una cirugía claramente curativa. Eso ha permitido disparar exponencialmente la supervivencia del cáncer colorrectal. Pero en la pandemia se han hecho muchas menos colonoscopias y se ha trabajado menos en el cribado y eso ha hecho que en el año 2021 y 2022 se operaran un 25% más de cánceres en situación de urgencia, porque al paciente no se le diagnosticaba precozmente y el tumor crecía tanto que provocaba una obstrucción o una perforación. Antes del Covid, uno de cada tres cánceres que se operaban venían de un programa de screening y con la pandemia se ha bajado al 8 o al 10%. El reto de la sanidad es volver a esa situación de diagnóstico precoz, cuando el paciente no tiene síntomas, lo que permite la curación de casi el cien por cien.

-¿Cómo ha avanzado la cirugía del cáncer de colon?

- En el Hospital Regional de Málaga hace 25 años el 80 o el 85% de los cánceres colorrectales se operaban con incisiones amplias en las que se abría a veces de arriba a abajo y a veces del ombligo hacia abajo. Ahora, el 80 o 85% de los cánceres de colon y recto se abordan por cirugía mínimamente invasiva o por laparoscopia, con lo que el paciente tiene un postoperatorio más confortable  y recibe el alta en cuatro, cinco o seis días.

-¿Cuáles son las principales complicaciones de esta cirugía?

-El aparato digestivo es como un tubo de entre 5 y 6,5 metros. Cuando quitamos un tumor lo que hacemos es cortar y suturar, pero según las condiciones y el tipo de tumor a veces no es posible y hay que sacar esa ‘tubería’ para fuera. En esos casos la caca se recoge en una bolsa que se llama colostomía, algo que cada vez hacemos menos. Hay factores, como tener más de 70 años, ser fumador, bebedor, ser obeso o haber tenido tratamiento con quimioterapia, que favorecen que esa sutura pueda abrirse en el postoperatorio y eso da una peritonitis, que es la complicación más grande que pueden tener nuestros pacientes. En las cirugías programadas esas complicaciones se han minimizado y están entre el 1 y el 5%, según el tipo de tumor. También hay más riesgo de infecciones que en otras cirugías, porque en el cáncer de colon se abre y hay material fecal, que es contaminante.

-¿Se hacen menos colostomías? ¿La mayoría son reversibles?

-Los últimos 15 cm del colon es lo que se llama el recto. En cánceres de colon (que no son el recto) hacer una colostomía es excepcional y en una cirugía programada estamos por debajo de un 1% por no decir el cero por ciento, porque hay margen suficiente para hacer una sutura cuando cortamos. Sin embargo, el recto, la parte final, tiene unas particularidades, que tiene más diámetro, que la pelvis es muy estrecha, que no pegan tan bien los puntos como en el resto del colon, y en determinados pacientes hay que hacer colostomías o ostomías, en general. Cuando lo hacemos reversible es porque hemos hecho una sutura que sabemos que puede dar problemas de que se abra  y la protegemos para que no pase la caca. Entonces, el intestino delgado, justo antes de donde está el colon, lo sacamos haciea fuera para que la caca salga por ahí sin entrar en el colon y cicatrice mejor . Respecto a las permanentes, se hacen básicamente en pacientes que tienen un cáncer que están tan cerca del ano que no da margen para cortar con seguridad después del tumor y poder hacer una sutura, porque los cánceres que están por debajo de los últimos 5 centímetros del aparato digestivo es muy difícil poder hacer una sutura cerca del ano y que eso funcione bien. Pero incluso en las colostomías y sus cuidados también se ha mejorado muchísimo e incluso permiten que el paciente pase la mayor parte del día sin tener que llevar una bolsa puesta.

Más entrevistas de Salud es Más >>

Patrocina

Iniciativa de
Diario SUR