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Begoña Palop, Jefa del servicio de Microbiología del Hospital Regional de Málaga

Begoña Palop: «Estamos encontrando cada vez más multirresistencias a los antibióticos»

«La pandemia fue un shock que puso el foco en el servicio de Microbiología, pero estamos orgullosos de la respuesta que dimos»

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Ana Barreales

Acaba de pasar el shock que supuso la pandemia: diagnosticar un patógeno desconocido inundados por miles de muestras. Begoña Palop, jefa del servicio de Microbiología del Hospital Regional Málaga, está acostumbrada a grandes desafíos, como luchar contra infecciones resistentes a los antibióticos, una situación que cada vez se encuentran con más frecuencia.

-¿Qué se hace en un servicio como el de Microbiología?

-La Microbiología se dedica al diagnóstico de las enfermedades infecciosas en varias vertientes: aislamos el germen  que produce la infección y vemos a qué antibióticos es sensible para tratarlo correctamente. Además, hacemos la huella que deja esa infección en el organismo, que sería la detección de anticuerpos (la serología). Y también hacemos la parte de biología molecular, la famosa reacción de PCR, que lo que detecta son los ácidos nucleicos de los microorganismos.

-¿Qué se ha aprendido en la pandemia?

-La pandemia fue un shock, que puso el foco en el servicio de Microbiología porque en cuestión de un mes pasamos de no conocer a un patógeno a hacernos cargo de su diagnóstico y,  además, en grandes cantidades. Fue una vorágine que nosotros vivimos dentro, pero al final estamos orgullosos de haber sido capaces de dar respuesta a la provincia de Málaga y a las necesidades que había en ese momento.

-Si viniera otro virus, ¿estaríamos ahora más preparados?

-Por supuesto. Se organizó una comisión Covid, dirigida por la dirección del hospital. La verdad es que nos pusimos de acuerdo todos los servicios para dar una respuesta, la que hacía falta en esos momentos. Porque no era solo el Regional, había que atender a muchos de los hospitales comarcales: Antequera, Vélez-Málaga, Ronda... tuvimos que organizar un gran transporte de muestras que eran contagiosas, determinar cómo inactivarlas, cómo tenían que llegar y luego, mantener ese servicio durante las 24 horas, teniendo en cuenta que había diferentes niveles de urgencia.

-¿En qué consiste el código sepsis que se ha puesto en marcha?

-La sepsis es la llegada de microorganismos a la sangre procedentes de cualquier foco, como una infección urinaria, por ejemplo, cuando por cualquier complicación no se ataja la infección. Al estar en el torrente sanguíneo puede afectar a distintos órganos y lo que era una sepsis puede convertirse en un shock séptico, que es muy grave. El código sepsis es la coordinación mediante un protocolo de todos los servicios que intervienen en esta patología (infecciosas, urgencias, intensivos, microbiología, laboratorio, rayos, cirugía, etc) para agilizar el diagnóstico, porque cuanto antes se actúe y se emplee el antibiótico adecuado, mayor probabilidad hay de que se resuelva satisfactoriamente. Hemos pasado de diagnosticar una sepsis en 72 horas (el microorganismo causal y la terapia antibiótica que se debería utilizar para tratarla) a hacerlo en 12 horas, gracias a las técnicas rápidas que hay hoy en día, con lo que mejora el pronóstico de este paciente.

-¿Qué síntomas tiene la sepsis?

-Tener fiebre alta, una bajada de tensión fuerte y otros signos por los que habría que ir a urgencias del hospital, donde puede ser diagnosticado.

-Una de las causas de la sepsis son las resistencias bacterianas, ¿por qué se producen?

-La utilización de los antibióticos en humanos y, sobre todo, en cultivos y ganadería hace que los microorganismos que están en el ambiente tengan contacto con el antibiótico, que se vayan defendiendo y empiecen a ser resistentes. Y entonces, claro, nos dejan el elenco terapéutico centrado en muy pocos antibióticos. Hoy en día existen microorganismos multirresistentes, no solo a una familia de antibióticos, sino a lo mejor a tres familias de antibióticos, con lo cual prácticamente no podemos  tratar de forma correcta algunas infecciones. En el hospital tenemos mecanismos para evitar que se difundan estos microorganismos. En determinados servicios sensibles se hace un control de los pacientes para ver quién tiene microorganismos multirresistentes y a esos pacientes se les aísla para frenar su diseminación.

-¿Que una persona haga un mal uso de los antibióticos nos afectarían a todos?

-Claro, el problema de las multirresistencias es mundial, porque lo que está hoy en la India mañana lo tenemos aquí. La globalización ha hecho esto, que la multirresistencia no sea un problema solamente de una persona, sino un problema de la humanidad. El buen uso de un antibiótico sería utilizar el antibiótico adecuado, en la dosis adecuada, con la pauta adecuada en una infección para la cual sea sensible.  Eso lo tiene que prescribir un médico y no se puede dejar el tratamiento a la mitad. Y cuando se acaba el tratamiento, si sobra, se lleva a la farmacia, a un contenedor específico. No se tienen en casa antibióticos para tomar cuando no corresponde.

-¿Están viendo más casos de sepsis por ese aumento de las resistencias microbianas?

-La sepsis ha existido siempre y resistencias hay más, pero también hay más control, más vigilancias para evitar que una sepsis desemboque en un shock séptico y que tenga unas consecuencias fatales. No vemos más sepsis, lo que sí vemos es más resistencias microbianas.

- Ahora que la Hepatitis C tiene tratamiento hay un plan para erradicarla.

-Está ahora en marcha el plan de eliminación de la Hepatitis C, al cual contribuimos en Microbiología, que tiene una serie de objetivos: diagnosticar el 90% de los casos de hepatitis C y que la incidencia disminuya. Ahora hay un tratamiento para la enfermedad y con un plan de este tipo se puede conseguir eliminar este virus, con todas las consecuencias tan drásticas que tiene de cirrosis y cáncer hepático.

-¿Cuánta gente puede haber con el virus de la hepatitis C quizas sin saberlo?

-Bastante. No hay síntomas porque normalmente es silente, por eso hay que contribuir activamente para diagnosticarla y tratarla. Ponemos sistemas de alerta para cuando existe una hepatitis C: se comunica al servicio digestivo, se cita al paciente y se le pone el tratamiento. Se detecta en un análisis de sangre y deja de ser silente cuando se diagnostico una cirrosis o un cáncer, pero normalmente es un hallazgo casual.

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